Hoy los medios de comunicación españoles y el ministro de Interior han anunciado, a bombo y platillo, la gran noticia de que a lo largo de este pasado año, 1479 personas perdieron la vida en los accidentes de tráfico. Después de 50 años hemos bajado de 1500.
Si Bien es cierto que esta noticia es para celebrarla, deja mucho por decir y aclarar:
1. Una sola vida merece el duelo y la repulsa por el mal hacer en la movilidad segura (Creo que nadie estaría contento y satisfecho si una de esas víctimas fuese un familiar suyo).
2. EL ministro, el director general de tráfico, la sociedad... se han olvidado de dar el pésame a los familiares de esas víctimas, no de un número, sino de cada una de ellas, con nombre y apellido, sobre todo de las inocentes que sufrieron las consecuencias del mal hacer de otros.
3. Se pasa por alto, como eternos desconocidos, a los miles de heridos, sus secuelas y el dolor de ellos y de sus familiares.
4. La mejora de los resultados no se puede atribuir en exclusividad a los efectos producidos por el Carnet por puntos, olvidando las lagunas en educación y formación vial y la labor ingente de colectivos ciudadanos y de personas que estamos sumando esfuerzos, ideas, proyectos y trabajos para ayudar a bajar esas cifras nefastas.Esta es una tarea compartida de sumar para poder restar. De dividir esfuerzos para poder multiplicar efectos positivos.
5. Este logro/fracaso nos pertenece a todos y todos, dentro de esa responsabilidad compartida, tenemos que seguir luchando día a día, sin descanso, para lograr el objetivo de cero accidntes.
6. Cuando hayamos conseguido ese objetivo podremos tañir las campañas al viento, mientras tanto a trabajar todos con ilusión, constancia y esperanza.
El fenómeno circulatorio de personas, vehículos y mercancías, debe ser fluido, seguro y en perfecta armonía entre los usuarios y el medio ambiente para lograr una Movilidad Eficiente, ecológica y Segura. Para alcanzar estos objetivos, las Administraciones han de jugar un papel importante, pero sin la colaboración y responsabilidad compartida de todos y cada uno de los ciudadanos, será un intento fallido.¡Juntos podemos! Contamos contigo, porque PREVENIR ES INVERTIR.
martes, 3 de enero de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
Conductores picnolépticos
En la historia de la filosofía, no pocos pensadores han dedicado sus reflexiones al concepto de la distracción como aquel fenómeno que afecta a la duración (tiempo) inconsciente de las persona. Distracción, del latín distractĭo, es la acción y efecto de distraer. Hace referencia a entretener, divertir o apartar la atención de alguien de aquello a que la aplicaba o a que debía aplicarla.Las distracciones se constituyen en un gran factor de riesgo no percibido. Se producen por el déficit de atención del conductor y, como consecuencia inmediata, ocasionan un retraso en la obtención de la información y en la toma de decisiones necesarias para conducir de forma segura. La falta de atención en el conductor sucede porque algún objeto o persona desvía su atención de la tarea que debe ejecutar con precisión. El origen puede estar en el interior del vehículo o en las propias acciones rutinarias del conductor: encender un cigarro, ajustar la radio, responder a una llamada, marcar un número de teléfono, buscar algo, consultar el mapa o navegador,…
Pero también, la causa puede deberse a los elementos distractores externos, como poden ser las condiciones meteorológicas, los carteles de publicidad o de las obras, el propio paisaje o simplemente ir pensando en las musarañas que originan las ausencias mentales sobre la realidad.
La distracción, por lo tanto, es algo que atrae la atención. Cuando alguien se distrae, deja de prestar atención a algo y la deriva hacia el nuevo punto de interés. Hay distracciones buscadas adrede, distracciones inofensivas y distracciones con consecuencias que pueden ser muy peligrosas. Esas ausencias o distracciones, voluntarias o no, Paul Virilio las denomina picnolepsias como aquellos tiempos ausentes (inconscientes) donde nada ocurre, que los sentidos no perciben y que el sujeto no es consciente de que hayan ocurrido. Si pensamos detenidamente sobre nuestros niveles de atención cuando conducimos, nos daremos cuenta de que las ausencias mentales o faltas de atención son más abundantes de lo que nos creemos. Solemos tener distracciones inconscientes, desvíos de atención, momentos perdidos… que nos llevan a considerar que en varios tramos del viaje hemos estado conduciendo por inercia pero no por consciencia.
Los conductores picnolépticos han de fundamentarse en la prevención, referida a las acciones para evitar que se produzcan actividades distractoras o tiempos perdidos de inconsciencia. Una buena estrategia es potenciar la concentración, para centrarse, de forma excluyente, en la tarea de conducir, evitando realizar cualquier otra actividad. Otra se basa en practicar la anticipación o capacidad de contextualizar debidamente la situación en la que se conduce y los cambios que pueden producirse, incluidos los derivados del comportamiento de otros conductores. Así pues, la prevención, la atención y la anticipación pueden favorecer los estados de consciencia del conductor picnoléptico y, de este modo, jugar un papel importante para la Movilidad Segura aplicándose a la tarea de conducir.
martes, 6 de diciembre de 2011
¿PAGAR POR UTILIZAR LAS AUTOVÍAS?
A estas alturas del final del annus horribilis, pero no así de la crisis que nos acogota, las sorpresas y amenazas de recortes económicos y sociales no cesan. Lamentablemente ya nos estamos acostumbrando a aceptar que necesitamos más de lo mismo y los pobres ciudadanos de a pie, que nada tuvimos que ver con el desastre, no ganamos para sustos. Por si fuera poco, la verdad sea dicha de paso, poco más podremos ajustarnos el cinturón, porque de seguir así terminaremos todos escuálidos y famélicos, sin trabajo, sin sueldo y sin nada que comer, pues todo se lo llevarán los impuestos y los recortes para subsanar el déficit que ocasionaron otros.En este sentido, menudo revuelo ha despertado la misiva lanzada por Federico Fernández (subdirector general de la DGT ) cuando en las Jornadas de la Asociación Española de Carreteras, celebradas en Madrid el último fin de semana de noviembre, le dio por decir, así como el que no quiere la cosa, que construir, ordenar y gestionar las carreteras españolas no será gratuito. Poco tardaría el Director General de Tráfico en darle un soplamocos, al afirmar que lo dicho por el subdirector no "refleja" la opinión ni la forma de trabajo del organismo público, sino que son "unas declaraciones de un funcionario en un encuentro técnico con empresas, pero nada oficial".
Pero el revuelo del globo sonda no ha dejado a nadie indiferente, a no ser a la propia Asociación Española de Carreteras, que ha guardado silencio pese a que sus objetivos de gestión de las carreteras persiguen que sea avanzada, eficiente y moderna. Y ya se sabe que el que calla, otorga por que en ello va el beneficio.
Por el contrario, desde las autopistas, las asociaciones de automovilistas y los defensores de los usuarios, ya han dejado claro que en la actualidad, el propietario de un vehículo a motor ya tiene que pagar hasta veinte impuestos diferentes y, en consecuencia no han dudado en calificar la medida como "inviable" e "injusta". Vamos, que se trata de una buena navajada trapera a la ciudadanía.
También en diferentes foros, las manifestaciones de los ciudadanos se han expresado sin pelos en la lengua. Porque la ciudadanía está hasta las mismísimas narices, harta de presiones y recortes absurdos. Algunas de las lindeces recogidas se han vertido en las redes sociales, porque medidas de este tipo no solamente afectan a la cartera de los usuarios. Además deja resentirse al turismo, al mundo empresarial, a los transportistas… y sobre todo, a la seguridad vial, pues, como siempre, los más afectados nos veremos obligados a utilizar las carreteras por no poder pagar las autopistas y autovías. Porque la Movilidad Segura es cara y los que no tienen poder adquisitivo no les quedará otra alternativa que optar por arriesgar diariamente su vida o la posibilidad de sufrir más accidentes y más sanciones en la medida que se alejen de autopistas y autovías. Y es que al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Pero estimo, porque precedentes ya tenemos, que con "esto de la crisis" los políticos encontrarán caldo de cultivo y razones más que de peso y solvencia para cobrar impuestos directos e indirectos de donde puedan, porque lo importante es zanjar la deuda que ellos mismos han generado. Y no siempre el fin justifica los medios. Por eso no es de extrañar que, pese a la eliminación contundente del mensaje inicial y de haber matado al mensajero, el tema se retome y lleve a efecto, más pronto que tarde, pues nada más tenemos que ver el ejemplo de nuestros buenos vecinos los portugueses. Porque cuando el río suena, agua lleva y cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.
El problema es que hay que gestionar ese dinero de forma eficiente y no vale decir que lo recaudado se utilizaría para la mejora de las carreteras, como en su día se dijo que el dinero de las sanciones iría a parar a Educación Vial, pero que nunca se llevó a efecto. (M. Castaño, 6-12-2011)
miércoles, 23 de noviembre de 2011
MOVILIDAD REDUCIDA VS. MOVILIDAD SEGURA
El uso de vía pública y de los medios de transporte, debería constituir, hoy en día, un derecho fundamental para la movilidad segura y la calidad de movimiento de todos los ciudadanos.
No obstante, pese a los grandes avances conseguidos en la última década, en cuanto a normativa, señalización y tecnología, el colectivo de personas con movilidad reducida encuentra todavía serias e importantes dificultades en el acceso a determinados lugares y vehículos. Pero, fundamentalmente, topan con una falta de comprensión y respeto por parte de algunos usuarios, que ocasionan cierta inseguridad en sus desplazamientos como peatones, viajeros o conductores.
Conviene destacar que el término de movilidad reducida no sólo ha de hacer referencia a los discapacitados permanentes de mayor nivel de dificultad, como son las personas que tienen lesiones físicas, sensoriales psíquicas o mentales. A este grupo de personas podemos añadir otros muchos, de carácter temporal, como puede ser las mujeres embarazadas, las personas de mayor edad o aquellos que ocasionalmente sufrimos una enfermedad o lesión que nos incluye en el grupo, aunque sea con carácter temporal movilidad reducida. Ponerse en el lugar del otro ayuda a comprender mejor las cosas y situaciones.
Quisiera poner uno ejemplo, de los muchos casos viales que uno se encuentra en cualquier ciudad. Recuerdo, hace ya algunos años, que un día me topé con una mujer que iba en su silla de ruedas. En las manos llevaba varias cartulinas amarillas, de tamaño más bien pequeño, y comprobé cómo las dejaba debajo del limpiaparabrisas de un coche que estaba aparcado encima del paso de peatones. Como su quehacer me llamó la atención, me acerqué picado por la curiosidad y le pregunté qué ponía en el texto y por qué lo hacía. En el texto decía, dirigiéndose al conductor infractor y maleducado, que era una persona en silla de ruedas y que su mal hacer le impedía cruzar la calle. Que, por favor, no volviera hacerlo para no malestar a nadie más. Me dijo que lo hacía por ella y por todos los que, como ella, tenían alguna dificultad de movimiento.
Quizás, este ejemplo nos aliente a ampliar horizontes y miras para poder comprender a quienes tienen cierto grado de discapacidad, respetando sus derechos y facilitando la libertad y seguridad en sus movimientos. Porque, muchas veces, esa falta de comprensión, de saber pensar y ponerse en el lugar de los demás es quien impide la movilidad segura.
De por sí, bastante les complica la vida la fatal colocación del mobiliario urbano (farolas, bordillos, bancos, papeleras, cabinas, postes de anuncios, obras…), como para que venga algún energúmeno a complicar aún más la existencia, aparcando donde no debe o corresponde. ¡Qué manera de facilitar la tarea a estas personas si todos cumpliésemos con las normas y demostrásemos que somos respetuosos, solidarios y garantes de la movilidad segura para todos los que la tiene reducida!
No obstante, pese a los grandes avances conseguidos en la última década, en cuanto a normativa, señalización y tecnología, el colectivo de personas con movilidad reducida encuentra todavía serias e importantes dificultades en el acceso a determinados lugares y vehículos. Pero, fundamentalmente, topan con una falta de comprensión y respeto por parte de algunos usuarios, que ocasionan cierta inseguridad en sus desplazamientos como peatones, viajeros o conductores.
Conviene destacar que el término de movilidad reducida no sólo ha de hacer referencia a los discapacitados permanentes de mayor nivel de dificultad, como son las personas que tienen lesiones físicas, sensoriales psíquicas o mentales. A este grupo de personas podemos añadir otros muchos, de carácter temporal, como puede ser las mujeres embarazadas, las personas de mayor edad o aquellos que ocasionalmente sufrimos una enfermedad o lesión que nos incluye en el grupo, aunque sea con carácter temporal movilidad reducida. Ponerse en el lugar del otro ayuda a comprender mejor las cosas y situaciones.
Quisiera poner uno ejemplo, de los muchos casos viales que uno se encuentra en cualquier ciudad. Recuerdo, hace ya algunos años, que un día me topé con una mujer que iba en su silla de ruedas. En las manos llevaba varias cartulinas amarillas, de tamaño más bien pequeño, y comprobé cómo las dejaba debajo del limpiaparabrisas de un coche que estaba aparcado encima del paso de peatones. Como su quehacer me llamó la atención, me acerqué picado por la curiosidad y le pregunté qué ponía en el texto y por qué lo hacía. En el texto decía, dirigiéndose al conductor infractor y maleducado, que era una persona en silla de ruedas y que su mal hacer le impedía cruzar la calle. Que, por favor, no volviera hacerlo para no malestar a nadie más. Me dijo que lo hacía por ella y por todos los que, como ella, tenían alguna dificultad de movimiento.
Quizás, este ejemplo nos aliente a ampliar horizontes y miras para poder comprender a quienes tienen cierto grado de discapacidad, respetando sus derechos y facilitando la libertad y seguridad en sus movimientos. Porque, muchas veces, esa falta de comprensión, de saber pensar y ponerse en el lugar de los demás es quien impide la movilidad segura.
De por sí, bastante les complica la vida la fatal colocación del mobiliario urbano (farolas, bordillos, bancos, papeleras, cabinas, postes de anuncios, obras…), como para que venga algún energúmeno a complicar aún más la existencia, aparcando donde no debe o corresponde. ¡Qué manera de facilitar la tarea a estas personas si todos cumpliésemos con las normas y demostrásemos que somos respetuosos, solidarios y garantes de la movilidad segura para todos los que la tiene reducida!
lunes, 14 de noviembre de 2011
DE PEATONES Y CICLISTAS
Constamos que el tema de las sendas para bicicletas en el ámbito urbano, en muchas de las ciudades españolas, se ha pasado de la inexistencia a la sobredosis. Y además, se ha hecho de forma poco racional ylo de `sobredosis` hace referencia a los malos trazados de las mismas.Las carencias del mal diseño y ejecución está despertando ciertas situaciones de conflicto, resticciones y falta de convivencia entre los ciclistas y los peatones, en cuanto a los derechos y obligaciones de ambos que tratan de compartir ese espacio .
Uno puede constatar situaciones de todo tipo, si observa el uso o abuso que hacen los unos y los otros, sencillamente porque no se ha tenido en cuenta los posibles conflictos que podía acarrear un mal trazado de los carriles bici.
Por un lado, los peatones se sientes invadidos, asustados y acosados; y los ciclistas incomprendidos y excluidos. Y es que, no hace falta tener mucha imaginación, para saber que el ser humano despierta sus instintos animales cuando alguien invade su territorio. Porque está mal hecho el trazado de los carriles bicis que invaden las aceras o los parques. Sobre todo porque no se ha dedicado tiempo y esfuerzo para prever los posibles conflictos, concienciar e informar a ciclistas y peatones de esas anomalías viales. Y así es como se producen los sustos, los malentendidos, las broncas o los accidentes. Y por si esto fuera poco, nos encontramos con ciclistas incívicos que circulan a toda pastilla esquivando a cuantos peatones existen en su camino, y de otros que aparcan su bicicleta atándola a los árboles, farolas o cualquier mobiliario urbano que se presenta en su camino.
También, hay peatones mal informados y maleducados a la hora de respetar los carriles bici, paseando campechanos y distraídos por ellos, solos o con niños de la mano, sin percatarse que ese espacio es de utilidad de los ciclistas, que en determinados momentos han de frenar, protestar o insultar a los que consideran transgresores de sus derechos. No estaría nada mal que todas las bicicletas urbanas llevasen incorporado el timbre anunciador de su presencia y de alerta para los peatones despistados.
Nada fácil resulta para muchos la simple tarea de repartir espacios, de respetar los derechos del otro y cumplir con las propias obligaciones. Este hecho, permite que los conflictos y situaciones de incomprensión entre peatones y ciclistas se multipliquen. En este sentido, recuerdo ahora la trifulca que presencié entre el ciclista y un abuelo que jugaba con sus dos nietos en el carril bici que cruzaba el parque donde se encontraban. El ciclista recriminó (no de muy buenas formas) la actitud del mayor, exigiendo el derecho propio a que el carril bici estuviera despejado. El abuelo, herido en lo más profundo de su orgullo, pese a ser el infractor, en vez de disculparse, se puso gallito y dio una buena lección de incivismo a sus nietos, al propinar unas cuantas voces y sabrosos insultos sobre la pertenencia materna del ciclista. ¡Faltó poco para llegar a las manos! Ambos nos dieron una lección de intolerancia y mala educación en la que el mal trazado del carril bici la propicióPorque mejor alternativa para propiciar la seguridad, la convivencia y el reparto de los espacios de los usuarios, es diseñar pistas segregadas. Pistas que, en la medida de lo posible, estén separadas las unas de las otras y no solamente por simples bolardos o marcas viales. Pero lo que está mal del todo es que las pistas estén dibujadas invadiendo espacios las aceras que en muchos de los casos, de por sí, ya son estrecha.
Seguimos valorando y reclamando más kilómetros de sendas bicis en lacidad, pero, por favor, que se hagan las cosas lo mejor posible para propiciar ese reparto de espacios, la convivencia pacífica y el respeto de los derechos y deberes de los peatones y los ciclistas.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Los partidos políticos y la seguridad vial
Que el tema de la seguridad vial es actualidad, no cabe la menor duda; máxime cuando se acercan las elecciones a nivel: municipal, autonómico, estatal o europeo. En todos estos casos las propuestas y promesas de mejora surgen como hongos y, por breves momentos, uno llega a pensar y creer que los siniestros y sus secuelas van a desaparecer por arte de magia.
Ante las elecciones del 20 N, las rutinas de demandas de unos y de
promesas de otros salen a la palestra y, una vez más, el tema de la seguridad vial es de máxima importancia. Tanto es así que el damos rango sistémico (como debe ser) y las propuestas abarcan ámbitos institucionales, operativos, de infraestructuras, vehículos, educación, formación, sanidad, investigación, vigilancia, control, sanción, justicia, fiscalía… Inclusive, cada vez vamos llegando más lejos en las exigencias, y desde hace unas elecciones atrás solemos incluir el tema del entorno pretendiendo una movilidad segura y además sostenible.
En el umbral de las elecciones del 20N, la actividad en materia de movilidad segura ha sido abundante. Muchos están interesados en que los partidos políticos incluyan este tema en sus programas y que el que llegue al gobierno lo haga realidad. Por este motivo, hemos visto que las Asociaciones de Víctimas de Accidentes (Lo comentábamos la semana pasada) han hecho llegar sus propuestas a los responsables de los diferentes partidos. Los mismos derroteros tomó, a primeros de este mes, la Asociación Estatal de Carreteras. Tantas y tan grandes pretensiones por unos y promesas por otros, nos puede llevar a considerar que la movilidad de personas y vehículos es un fenómeno tan complejo como importante, en el que inciden múltiples variables, incluidas las decisiones políticas que en cada legislatura asuma cada uno de los gobiernos elegidos.
Aprovechar el momento de unas elecciones para la mejora de la seguridad vial no está nada mal, porque en algún momento hay que hacerlo. Que las asociaciones de víctimas de accidentes reclamen que no se les olvide y que propongan miles de mejoras, es bueno y positivo. Que la Asociación estatal de carreteras recuerde la necesidad de inversión y mejoras de las infraestructuras y viales, tan poco está nada mal. Que los partidos políticos hayan incluido propuestas de mejoras en sus programas electorales (Con diferencias sustanciales entre unos y otros), es de agradecer. Que muchos ciudadanos estemos deseando que se incrementen las medidas preventivas como la mejor inversión,… no está nada mal en el mundo de los sueños. Pero a mí, siempre me aseguraron que el movimiento se demuestra andando. Por eso, en este momento, como en elecciones anteriores, me siento pesimista ya que presiento que es una ocasión oportunista y con visos de promesas y buenas intenciones, más que seriedad y rigor hacia la mejora de la seguridad vial. Es decir que del dicho al hecho va a existir un buen trecho que impedirá, una vez más, tomar el toro por los cuernos para conseguir el objetivo cero en los siniestros viales. Es posible que este sueño se haga realidad con el Pacto social por la movilidad segura, que implique y comprometa a todas las administraciones, partidos, sindicatos, instituciones, asociaciones que directamente están relacionados con el tema que nos preocupa y nos anime a todos y cada uno de nosotros a implicarnos, porque se trata de un tema social que a todos nos afecta. Se ha logrado mucho, pero queda más por hacer. Los partidos políticos deben alcanzar este compromiso social.
martes, 1 de noviembre de 2011
En recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico
La Dirección General de Tráfico acaba de publicar un informe sobre “Las principales cifras de la siniestralidad vial en España 2010”. A bombo y platillo se resalta que tan solo se han registrado 2.478 víctimas mortales, 11.995 heridos graves y 108.350 heridos leves. Las estadísticas inciden en que entre 2001 y 2010, el número anual de víctimas mortales cayó un 55%, evitándose así 9.500 muertes a lo largo de esta década. Lo que no se dice es que, pese a estar rebajando las cifras, estas son demasiado y escalofriantes. Este informe trata de reflejar un éxito cuantitativo, a la vez que olvida lo cualitativo, pues las víctimas de los accidentes no son solamente cifras. Por desgracia esos datos encierran muerte, dolor, incomprensión y casi siempre permisión y olvido, tanto por la propia administración como por la sociedad. Tan solo las asociaciones de víctimas de los accidentes de tráfico persisten en recordarnos que es inadmisible asumir con total pasotismo y olvido lo absurdo de los accidentes y sus terribles consecuencias de quien los sufre y de sus familiares.En este sentido, me permito tocar la conciencia ciudadana al considerar que no estaría mal que en estas fechas de recuerdo y celebraciones litúrgicas hacia los santos y nuestro queridos difuntos, encontrásemos un momento para unirnos solidariamente a los miles de personas que perdieron su vida en la carretera. Que sería adecuado y justo que expresásemos nuestros sentimientos de recuerdo, cariño y comprensión hacia sus familiares, e incluso que se nos escapase alguna oración para los que se fueron y para quienes tienen que padecer a lo largo de su vida la incomprensión de su ausencia.
Porque ¿quién se acuerda de las víctimas de los accidentes de tráfico? Raramente son noticia de los medios de comunicación, a no ser que se trate de una gran catástrofe, donde predomina el morbo; o de la muerte de algún personaje famoso, donde, además del morbo, se incrementan los niveles de venta o de audiencia. Uno llega a entender y comprender que las asociaciones que defienden a las víctimas, reclamen justicia y, en determinados momentos, hagan saltar las alarmas y reclamen a la sociedad la importancia de no sentirse solos, la conveniencia de recordar a los muertos y heridos, máxime en determinados casos ante la actitud tan cobarde de quien causó el accidente por imprudencia, abandono del reglamento, alcoholemia o cualquier otra causa. Porque estas actitudes de chulería son las que enervan a muchos ciudadanos que han vivido situaciones similares en las que han perdido un ser querido matado por alguien que conducía de manera imprudente.
Así pues, no estaría mal que en estos días tuviésemos un recuerdo muy especial para cada una de las víctimas de tráfico y diésemos apoyo y comprensión a las asociaciones que intentan recordarnos la importancia de evitar esos accidentes y de que no olvidemos a sus familiares: Stop Accidentes, DIA, P(A)T y AESLEME. ¡Qué bien que todas ellas han unido sus fuerzas para, de cara a las próximas elecciones generales, recordar a todos los partidos políticos la importancia de incluir en sus programas electores medidas preventivas de seguridad vial, continuando con la labor de concienciarnos a todos y con el objetivo de disminuir los accidentes de tráfico. Porque, como bien resaltan los propios afectados, casi 3.000 muertos y miles de heridos graves al año, aún son muchos, sobre todo si tenemos en cuenta que los siniestros de tráfico son evitables. Por tanto, se entiende que el objetivo sea de cero víctimas. Con nuestro recuerdo y apoyo a las víctimas de los siniestros viales estaremos colaborando a minimizar su dolor y a entender que la mejor manera de evitarlos es comprometiéndonos todos para prevenirlos.
lunes, 24 de octubre de 2011
IN MEMORIAM
| Horacio Manso Rollán |
¡Qué lecciones hemos recibido a lo largo de su vida y especialmente a la hora de saber afrontar la fase última de su existencia!
La mejor cualidad que se le puede atribuir a un ser humano es su bondad, como fruto de su calidad como persona e inteligencia, pues solo los valientes saben afrontar las decisiones de alto riesgo. El derramó siempre bondad.
Sin duda que estará en el lugar destinado a los buenos,a los legidos que supieron pasar su vida sembrando valores y buen ejemplo.
SE NOS FUE, PERO SIEMPRE ESTARÁ CON NOSOTROS
lunes, 17 de octubre de 2011
IV SEMANA NACIONAL DE SEGURIDAD VIAL EN URUGUAY
El Gobierno de
Ururay, a través de la UNASEV, organiza la IV Semana Nacional de Seguridad Vial. Adjuntamos información completa de esta Agencia nacional de Seguridad Vial y del Programa de la Semana para todos los posibles interesados.
Ururay, a través de la UNASEV, organiza la IV Semana Nacional de Seguridad Vial. Adjuntamos información completa de esta Agencia nacional de Seguridad Vial y del Programa de la Semana para todos los posibles interesados. La Unidad Nacional de Seguridad Vial fue creada con el objetivo de generar la conciencia social del rol que cada ciudadano tiene como potencial para contribuir a solucionar o agravar el problema de la siniestralidad vial.
Procura contribuir a generar un cambio de la “cultura vial” del país y generar responsabilidad social, acerca del rol de las instituciones sociales públicas o privadas en el tema.
La UNASEV busca la promoción de conductas en el tránsito, basadas en los valores de preservación de la vida humana y la convivencia social, basada en derechos y obligaciones, así como el cumplimiento de las Leyes de Tránsito, ahora unificadas en todo el territorio nacional. Procura contribuir a generar un cambio de la “cultura vial” del país y generar responsabilidad social, acerca del rol de las instituciones sociales públicas o privadas en el tema.
Con esta iniciativa se pretende asignar al ciudadano su responsabilidad como actor fundamental en el incremento de la seguridad vial del país y promover a la Unidad como ente regulador central de la política nacional de tránsito.
¡Qué cunda el ejemplo de las cosas bien hechas en esta materia!
viernes, 14 de octubre de 2011
El tribunal da la razón a Juan Carlos Toribio
Facilitamos el enlace para mayor información.
REVISTA TRÁFICO Y SEGURIDAD VIAL (España)
Facilitamos el enlace con la revista de Tráfico y Seguridad Vial, editada por la DGT de España, por si alguien está interesado/a y no tiene hecha la suscripción interactiva. Cordilaes saludos.
Hacer clic sobre el título.
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martes, 4 de octubre de 2011
Los abuelos van al cole
¿Qué sería de muchos padres y madres si no existiesen los abuelos de libre disposición? La sociedad actual, o más bien sus costumbres o necesidades, están cambiando a marchas forzadas ciertas situaciones en las relaciones familiares. Muchos dicen que como consecuencia de la incorporación de la mujer al trabajo, otros como falta de responsabilidad de algunos padres. Lo cierto es que, con relativa frecuencia, la falta de tiempo de los padres para dedicarse a los hijos la deben suplir los abuelos, sobre todo en las grandes ciudades. Los abuelos ya no están para apoyar, para disfrutar o maleducar a sus nietos. Los abuelos están asumiendo todas las tareas de los padres: los levantan, asean, alimentan, los llevan, los traen, van al médico, acuden a las tutorías, hacen los deberes con ellos, participan en todo el proceso educativo… De tal manera que en algunos centros escolares ya se ha creado la asociación de padres, madres y abuelos donde participan, votan y deciden.
Algunos niños pasan más tiempo con los abuelos que los propios padres. Los abuelos se han convertido en superabuelos al incrementarse ese cúmulo de obligaciones y responsabilidades, pues no se libran de los nietos ni los fines de semana, ni las vacaciones. Y todos sabemos que lo poco agrada y lo mucho enfada porque situaciones extremas implican que algunos abuelos no puedan disfrutar con calma y libertad de todo el tiempo libre propio de la jubilación. Responsabilizarse de los pequeños implica renunciar a muchas actividades propias de la edad, asumir cuantiosas obligaciones y enfrentarse a niveles altos de tensión, estrés y agotadoras jornadas. Al margen de si es una imposición o un placer para los mayores, que abuelos y nietos pasen tiempos juntos puede ser una experiencia muy enriquecedora para las tres generaciones, pero pasar del refrán, popular del que tenga hijos que los cuide a que a mis hijos los cuiden los abuelos, hay un gran abismo. En el cuidado y educación de los hijos, la responsabilidad mayor es tarea de los progenitores y los abuelos deben apoyar, pero nunca sustituir, porque en determinadas situaciones los abuelos tienen la impresión o certeza de que los hijos no les dejan a los nietos, si no que más bien se los tiran. Y esta debe ser la línea divisoria pues cambiar el rol de cada cual puede ser molesto para los abuelos y muy perjudicial para los pequeños.
Ante el inicio de cada curso escolar, esta situación que venimos planteando, también tiene sus reflejos en el campo de lo vial,. Me recuerda la postura de Cicerón con su lamento de o tempora, o mores, para reprochar a Catilina la corrupción de sus costumbres. Seguro que de vivir ahora también lo haría con algunas de las malas costumbres. Me refiero expresamente a la costumbre de algunos padres de responsabilizar a los abuelos de las obligaciones que conlleva el ir a buscar y traer a los pequeños al colegio y además de hacerlo de forma segura. El itinerario escolar ofrece ciertos peligros, tanto si se hace andando como si se realiza en el coche particular y la seguridad peligra cuando se unen factores de riesgo. Por una parte la hiperactividad de los menores y por otra el declive natural de las capacidades sensitivas, reflejos y tiempo de reacción de los mayores cuando acompañan a los nietos como peatones o viajeros del coche. Porque a las edades tempranas los menores son acompañantes y los mayores son quienes deben tomar las decisiones, a la vez que van educando vialmente en las actitudes, valores y comportamientos viales. Y esta no es tarea fácil. Si se hace como peatones, hay que extremar las alarmas, pues la inquietud y vivacidad de los menores, unidas a la disminución sensorial y capacidad de respuesta del adulto pueden propiciar el accidente, sobre todo a la hora de cruzar las calles. De la misma manera que si es trayecto se realiza en coche, donde hay que extremar las precauciones de que todos vayan bien sujetos y que las subidas y bajadas de vehículo se realicen con total seguridad.
Demasiadas cargas, responsabilidades y estrés para quienes deberían estar disfrutando de una feliz jubilación. Abuelos que lo hacen de mil amores e hijos que no deberían ni usar ni abusar de la generosidad y renuncia de quienes han decidido compartir con ellos, las tareas la educación y la seguridad de los menores. Para todos ¡Feliz curso y una ruta segura!
Algunos niños pasan más tiempo con los abuelos que los propios padres. Los abuelos se han convertido en superabuelos al incrementarse ese cúmulo de obligaciones y responsabilidades, pues no se libran de los nietos ni los fines de semana, ni las vacaciones. Y todos sabemos que lo poco agrada y lo mucho enfada porque situaciones extremas implican que algunos abuelos no puedan disfrutar con calma y libertad de todo el tiempo libre propio de la jubilación. Responsabilizarse de los pequeños implica renunciar a muchas actividades propias de la edad, asumir cuantiosas obligaciones y enfrentarse a niveles altos de tensión, estrés y agotadoras jornadas. Al margen de si es una imposición o un placer para los mayores, que abuelos y nietos pasen tiempos juntos puede ser una experiencia muy enriquecedora para las tres generaciones, pero pasar del refrán, popular del que tenga hijos que los cuide a que a mis hijos los cuiden los abuelos, hay un gran abismo. En el cuidado y educación de los hijos, la responsabilidad mayor es tarea de los progenitores y los abuelos deben apoyar, pero nunca sustituir, porque en determinadas situaciones los abuelos tienen la impresión o certeza de que los hijos no les dejan a los nietos, si no que más bien se los tiran. Y esta debe ser la línea divisoria pues cambiar el rol de cada cual puede ser molesto para los abuelos y muy perjudicial para los pequeños.
Ante el inicio de cada curso escolar, esta situación que venimos planteando, también tiene sus reflejos en el campo de lo vial,. Me recuerda la postura de Cicerón con su lamento de o tempora, o mores, para reprochar a Catilina la corrupción de sus costumbres. Seguro que de vivir ahora también lo haría con algunas de las malas costumbres. Me refiero expresamente a la costumbre de algunos padres de responsabilizar a los abuelos de las obligaciones que conlleva el ir a buscar y traer a los pequeños al colegio y además de hacerlo de forma segura. El itinerario escolar ofrece ciertos peligros, tanto si se hace andando como si se realiza en el coche particular y la seguridad peligra cuando se unen factores de riesgo. Por una parte la hiperactividad de los menores y por otra el declive natural de las capacidades sensitivas, reflejos y tiempo de reacción de los mayores cuando acompañan a los nietos como peatones o viajeros del coche. Porque a las edades tempranas los menores son acompañantes y los mayores son quienes deben tomar las decisiones, a la vez que van educando vialmente en las actitudes, valores y comportamientos viales. Y esta no es tarea fácil. Si se hace como peatones, hay que extremar las alarmas, pues la inquietud y vivacidad de los menores, unidas a la disminución sensorial y capacidad de respuesta del adulto pueden propiciar el accidente, sobre todo a la hora de cruzar las calles. De la misma manera que si es trayecto se realiza en coche, donde hay que extremar las precauciones de que todos vayan bien sujetos y que las subidas y bajadas de vehículo se realicen con total seguridad.
Demasiadas cargas, responsabilidades y estrés para quienes deberían estar disfrutando de una feliz jubilación. Abuelos que lo hacen de mil amores e hijos que no deberían ni usar ni abusar de la generosidad y renuncia de quienes han decidido compartir con ellos, las tareas la educación y la seguridad de los menores. Para todos ¡Feliz curso y una ruta segura!
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