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martes, 10 de agosto de 2010

Consejo uruguayo de Resucitación


La semana pasada quedó constituído en Uruguay el CONSEJO NACINAL DE RESUCITACIÓN como organismo asesor del Ministerio de Salud. ¡Excelente noticia!

Desde el año 2003, que se aprobó la Ley de Resucitación Cardiopulmonar, hasta la fecha, han sido muchos los esfuerzos y las realidades de la importancia de esta técnica médica en favor de la salud.

Nos alegramos muchísimo por Uruguay y por todos los que indirectamente nos vamos a beneficiar de la creación de este Consejo. Podremos estar más tranquilos si algún día nos ocurre un trauma en el que necesitemos la resucitación. ¡Crecemos todos en mejora de la salud!

Nos atisface saber que el Dr. Santiago de los Santos Lezama haya sido nombrado como el primer Presidente de este Consejo, pues sabemos, a ciencia cierta, el excelente trabajo que ha venido realizando en los últimos 12 años en la materia y, además, estamos convencidos que no le van a restar esfuerzos e ilusiones para que el CONSEJO NACIONAL DE RESUCITACIÓN sea un punto de referencia en Uruguay y para el resto de los países.
Nosotros nos sentimos orgullosos de tenerlo como amigo y de que estuviese con nosotros, como ponente, en el Curso de verano de la Universidad de Salamanca (2008), causando gran impacto en los presentes, como persona y como profesional.

¡Enhorabuena y buena ruta!

Viajes cortos en verano ¡Peligro!

Manuel Castaño Pardo

Hemos comprobado, con sorpresa y a la vez entusiasmo colectivo, cómo muchas banderas españolas ondeaban sobre ventanas y balcones de las ciudades, mucho después de finalizar el mundial de fútbol. Nos resistimos a que la fiesta termine, y a que la euforia colectiva por ser campeones del mundo nos siga invadiendo. Esas banderas nos unieron y nos siguen teniendo en alerta, recordando que cuando un quipo funciona, todo se consigue. ¡Ha sido un éxito colectivo del equipo apoyado por el entusiasmo de todo un país!
Así pues, parece deducirse que cuando la tribu se implica genera sinergias positivas que propician y favorecen el logro de la meta propuesta, el optimismo colectivo.
Si llevamos el agua a nuestro molino, es decir, al ámbito de lo vial, que es de lo que va el tema, constatamos que esta implicación colectiva por la Seguridad Vial, se suele dar en pocas ocasiones, y yo diría que casi en ninguna. La responsabilidad vial compartida es muy difícil conseguir, pues consideramos que cada caso es particular, que los accidentes solamente le ocurren a los otros y que de nada vale que yo haga bien los deberes, si el resto no respeta, infringe y circula a su propio ritmo e interés.
En este sentido, parece sorprendente que, dentro de la crisis en la que estamos inmersos, haya estadísticas que reflejen que este verano propicie 86 millones de desplazamientos (0,4% más que en 2009).
Pero, todavía, se me hace menos comprensible que, pese a las constantes llamadas de la Dirección General de Tráfico, sobre todo en las salidas de vacaciones, (precisamente cuando más personas se mueven como peatones, viajeros y conductores), la relajación surja y nos contagie a todos. ¡Es que estamos de vacaciones! Esta sentencia es la razón para bajar la guardia y la tensión frente a los riesgos y los peligros que nos espera en cada trayecto. No somos conscientes de que el número de vehículos, de peatones y de viajes han aumentado. Nos distraemos, dejamos de ponernos el casco, el cinturón molesta, el alcohol y otras drogas son más tolerables, los peatones se aplatanan…
Pues bien, para todos aquellos que solemos olvidarse de estos peligros y que nos relajamos en demasía, no estará nada mal refrescar la memoria con algunas realidades.
Según el último informe de la Fundación Mutua Madrileña, los percances de tráfico se disparan en la época estival. El consumo de alcohol se incremente en un 40%. También se produce el aumento de ciclomotores en las carreteras y de transeúntes en las calles y el tráfico en vías secundarias (y a veces no conocidas) son detonantes de choques, muertes y lesiones. Los fallecimientos y traumatismos graves crecen casi un 40% (frente a otros periodos del año). ¡Pero esto no nos preocupa, porque a nosotros no nos va a ocurrir!
En esta misma línea, según ha recordado el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la velocidad, el alcohol y los trayectos cortos por carreteras secundarias son los principales factores que provocan los accidentes de tráfico.
Esta relajación veraniega, también trae como consecuencia: las distracciones al volante, olvidar el cinturón de seguridad y las salidas de vía. Es posible que esto tenga que ver con el estudio presentado por Eduardo López del Hierro (Mucho Viaje.com) al constatar que: viajar es la principal terapia antiestrés para el 62% de la población.
No sé si sería posible establecer un equilibrio entre las vacaciones y la relajación, con la alerta y la tensión constantes, como lo hizo la selección de fútbol, y así poder conseguir estar de vacaciones y seguros. ¡Sería deseable una apuesta colectiva por la Movilidad Segura!

sábado, 7 de agosto de 2010

LA CAÍDA DE LOS BOLÍGRAFOS


Los guardias civiles de tráfico, no quieren mezclar churras con merinas.

Según nuestro Director General de Tráfico, España es un país de referencia en Seguridad Vial, habiendo reducido el número de muertes en un 52%, cuando la media europea es del 36%. España soporta en unas 58 víctimas mortales por millón de habitantes, mientras que la media europea es de 70 fallecidos, aparte de que, junto con Letonia, es el único país que ha cumplido el objetivo europeo de reducción a la mitad de las víctimas de tráfico a finales de 2010.
Esta es una muy buena noticia, pero aún son demasiados y no siempre el fin justifica los medios para conseguirlo. ¿Por qué menciono esto? Pues sencillamente, porque como todos ustedes saben, en los últimos días se está hablando mucho sobre la caída de los bolígrafos o la bajada de los Agentes de la Guardia Civil de Tráfico a la hora de sancionar y poner todas las multas a los conductores. Porque 120.000 multas menos en junio que en el mismo período del año pasado, ya es dinero dejado de recaudar ¿No creen ustedes? Ante estos hechos, el Director General de Tráfico (apoyado por los Jefes Provinciales y altos mandos del Sector) así lo estima y afirma que: algo habrá que hacer en bien de la Seguridad Vial. Es decir, que a mayor número de multas, mayor incremento de la Seguridad Vial y viceversa. Pero, lo cierto es que tampoco en ese período hubo un incremento de la accidentalidad, con lo cual el argumento inicial cae por su propio peso.
Si escuchamos a la DGT sacaremos en conclusión que las cosas no van por buen camino, ya que los citados agentes incumplen su Reglamento, pese a saber lo importante que es la vigilancia, el control y la disciplina…Y de ser cierta la afirmación, está claro que es un tema laboral, pero no de Seguridad Vial y como tal cada parte sabrá cómo actuar.
Pero, si contrastamos esta opinión con el punto de vista de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, la cosa puede cambiar de óptica. Porque ellos se siente maltratados por la propia Administración, desmotivados y frustrados en cuanto a su salario (de por sí bajo) y además, sometido a los recortes de la crisis. Y es normal que reivindiquen una jornada laboral digna (como debe ser para todos los trabajadores) y que estén homologados a los otros cuerpos de seguridad (porque a igual trabajo, igual salario y prestaciones sociales)…
Porque por mucho que nos duela recibir una amonestación, una sanción cuando infringimos el Código de la Circulación, por encima de todo, nos sentimos contentos, satisfechos y seguros de verlos en la carretera (siempre que no estén agazapados), ejecutando sus funciones preventivas de vigilar, controlar, auxiliar, informar… Y nos alegramos de ver cómo multan a los incumplidores, pese a que en alguna circunstancia también nosotros estemos incluidos en ese grupo.
Desde el punto de vista de los usuarios, reclamamos esas medidas preventivas (antes de la infracción) a las medidas represivas (después de la infracción). Porque las primeras pueden evitar los accidentes (luego ha de ser consideradas como inversión) y las segundas se producen después de la infracción o accidente y están sombreadas con el matiz de la sanción y recaudación. Mucho mejor, siempre que sea posible, prevenir que curar.
Así pues, el mal estado de las relaciones entre las partes no debe ser tarea a juzgar por los ciudadanos. Desde este otro lado, solamente reclamamos, con prioridad y certeza, que verdaderamente la Seguridad Vial sea el objetivo y no el arma arrojadiza en la batalla.