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miércoles, 30 de mayo de 2012

La campaña "La Carretera te pide SIN alcohol




La campaña "La Carretera te pide SIN" es una iniciativa de concienciación social sobre la incompatibilidad del alcohol y la conducción que recuerda a todos los consumidores de cerveza la posibilidad de elegir la misma bebida, en su versión sin alcohol, como una opción segura al volante.

¿Te apuntas?

domingo, 13 de mayo de 2012

La Seguridad Vial en peligro por el mal estado de las carreteras

Manuel Castaño Pardo, 13-05-2012
 Seguridad Vial y el estado de las carreteras

Estimado, apreciado, nunca bien valorado y ponderado amigo Canturri. No sabes cómo valoro y agradezco las aportaciones y críticas que me haces a todas y cada una de mis columnas semanales, y me sorprende tu interés por el tema y la calidad mental con la que asimilas el contenido, pese a estar mediatizado por tu posición social y académica, lo cual habla más a tu favor. Es posible que el entorno privilegiado de Valdelevanta juegue también a tu favor por estar un tanto ajeno a los maltraeres que se derivan del tráfico y sus accidentes.
Por este motivo, como sé que eres andariego y transeúnte interesado, hoy quiero exponerte un tema que, como verás, tiene gran importancia para la Seguridad Vial y un hondo calado económico y social, que hace referencia al estado actual de conservación de las carreteras españolas, pues según dicen los que de esto saben y han investigado, el estado de las carreteras ha empeorado de forma alarmante, hasta situarse en niveles que no se registraban desde los años 80. ¡Ya ves como anda el patio!  Y, además subrayan que, como no se tomen medidas de mantenimiento, este deterioro va a repercutir gravemente en el número de accidentes y en otros pormenores de interés que te iré comentando y que bien comprenderás, e incluso me darás la razón de estas posibles consecuencias, porque ya sabes que suele ser mejor prevenir que lamentar, y que en situaciones como ésta, no es cierto que un tropezón pueda prevenir una caída.
 No te me asustes si te digo que la Asociación Española de Carreteras estima que la inversión necesaria para el mantenimiento de firmes, reposición de señales, repintar las marcas viales, cuidar la iluminación… asciende a 5.500 millones de euros y que urge sean invertidos. Así las cosas, deducirás que las carreteras muestran ya evidentes síntomas de peligroso deterioro. Seguro que estás diciendo que con la iglesia hemos topado y que bueno está el Gobierno para florituras, cuando su política de recortes le sugiere guardarlos para tapar otros agujeros o llenar algún bolsillo, pese a que dentro de unos años nos salga cinco veces más caro.
Es posible que no venga mal, recordarle al Gobierno lo que tú y yo bien sabemos con ayuda del diccionario, que prevención es la acción y efecto de prevenir y preparar con anticipación lo necesario para un fin, anticiparse a una dificultad, prever un daño, avisar a alguien de algo... Como tú sueles hacer con tu piara, cuando inviertes en vacunas para cuidarla y evitar daños e inversiones mayores, ciencia básica que ya habrías aprendido de la vida, incluso antes de la asistencia a las clases de la Universidad de la Experiencia que iniciaste el año pasado, sabedor de que es mejor renovarse antes que morir o que no está hecha la miel para la boca del asno y, por lo tanto, es mejor invertir en prevención que en un tratamiento de paliativos.
En este sentido, es posible amigo Canturri, que Juan José Potti lleve razón dice que invertir en carreteras es invertir en sostenibilidad y desarrollo, pero también en seguridad y ahorro de costes que, a largo plazo, conllevan la reducción de la siniestralidad y el salvamento de vidas humanas, resaltando que los años acumulados de retraso en la denominada conservación, suponen la pérdida del valor patrimonial de nuestra red, cuya posterior recuperación exigirá una inversión muy superior a la necesaria para su conservación.
Así pues, a estas alturas del discurso, ya habrás asimilado que no invertir y aplicar recortes presupuestarios en carreteras, genera pérdidas económicas para el Estado y también para los usuarios de los coches (ahí estamos incluidos tú y yo) en cuanto el deterioro de los neumáticos, mayor consumo, desgaste de  amortiguadores y frenos, mayor de impacto medioambiental, alargar los recorridos y, por supuesto, el incremento de la accidentalidad.
Me imagino que tus devaneos mentales te habrán llevado a la conclusión de que mejorar las carreteras, además del ahorro, propiciaría inversión y una menor siniestralidad, también se crearían miles de puestos de trabajo, con lo cual podrías tener alguna oportunidad de cambiar de profesión para tu desarrollo personal y laboral. Pero me temo, que todo lo contado es un sueño, amigo Canturri, que algunos, como tú y yo, quisiéramos que se hiciera realidad.

lunes, 7 de mayo de 2012

SEGURIDAD VIAL AFECTADA POR LA CRISIS

Manuel Castaño Pardo. 6-05-12

Hace ya casi un lustro que el fantasma deja sentir su presencia sobre el castillo y sus moradores. Ha dejado de ser una sospecha ciudadana para convertirse en certeza y pesadilla, pues no en vano, a lo largo del día y de la noche, hace sonar sus cadenas con insistencia y modalidades que nunca jamás habíamos soñado o imaginado. Los tentáculos prolongados y tenaces del fantasma se expanden por todos  los ámbitos y acogotan a los más insospechados reductos de la sociedad, incluida, cómo no,  la Seguridad Vial.
La sombra y las cadenas del espíritu se dejan sentir cada día y cada noche a través del sonido tormentoso de los enormes recortes o tijeretazos que ha metido el Estado en materia de Seguridad Vial cuando reduce el presupuesto de mantenimiento de las infraestructuras y señalización a la mínima expresión y el de la DGT en más de un 83%, de los cuales el 30% afecta a la Educación Vial.
Pero estos macro recortes no es el todo y forman parte de la sábana, tentáculos y cadenas de arrastre del espectro que va arrastrando gradualmente a las partes y permitiendo que sus apéndices prensiles se extiendan de forma sistémica y sin posibilidad poder predecir todo el alcance y repercusiones negativas de los múltiple ámbitos a los que afecta y enflaquece.
Lo que si sabemos con certeza es que la situación actual de la crisis ya está produciendo serios deterioros y consecuencias negativas para la seguridad vial y esto se sustenta en las investigaciones realizadas y en las múltiples realidades y sus manifestaciones. La seguridad vial se siente amenazada y atenazada y hay hechos que así lo sustentan.
Se está constatando que los usuarios descuidamos el mantenimiento correcto de los vehículos y arriesgamos prolongando las revisiones periódicas. Las compañías de seguros ponen de manifiesto que también estamos recortando coberturas en las pólizas. Los concesionarios de vehículos ya no saben qué hacer para vender y, de paso, renovar el parque automovilístico. La Asociación Española de Carreteras señala que hemos retrocedido casi 30 años en el cuidado y mantenimiento de las infraestructuras y señalización. Parece ser que huimos de aparcar en zonas de pago y el uso del parking. Las autoescuelas están al borde de la quiebra por la falta de alumnos y la carencia de cursos de reciclaje. La plantilla de la Guardia Civil se reduce a la mínima expresión en cuanto al número y recursos para asegurar la vigilancia y el control. El incremento del precio de los combustibles encarece los bolsillos. Algunos se ven obligados a reducir el presupuesto saltándose los plazos de la ITV. El Plan Renove ha pasado a la historia y obliga a conservar antes que a cambiar. Los cursos de conducción eficiente y segura, así como los de educación y formación vial se están reduciendo a la mínima expresión, como el presupuesto para la divulgación de nuevas campañas de la DGT. Y la sombra de la crisis de la seguridad vial se amplía y se prologa porque sus manifestaciones interactúan y multiplican sus efectos negativos y nos olvidamos que lo primero y esencial es la seguridad.
Algunas de las consecuencias se dejan sentir ya en el incremento del riesgo, el deterioro de las carreteras y la señalización, el envejecimiento de los vehículos, la insumisión al pago de tasas en autopistas y autovías, a jugársela con el mal mantenimiento y el recorte de coberturas en las pólizas, a que algunos provoquen accidentes con el robo de las alcantarillas y señales, a que los conductores incrementen sus niveles de estrés, preocupación y agresividad… En definitiva, a que de forma gradual, vayamos perdiendo los niveles adquiridos y que esto afecte no sólo al bolsillo de los usuarios, sino también al incremento de la mortalidad y morbilidad. Porque parece clara la correlación entre la percepción del riesgo, el incremento de la accidentalidad, el fantasma de la crisis y la movilidad segura que todos deseamos.