lunes, 11 de abril de 2011

VACACIONES Y SEGURIDAD VIAL


Manuel Castaño Pardo (10, abril, 2011)


Un año más la Semana Santa se avecina y con ella los días soñados para tomar las vacaciones que propicien el descanso, el deporte, el encuentro, la cultura, o simplemente, cambiar de ritmo las rutinas. ¡Todos los sueños están impregnados de un barniz esperanzador para que sean unos días repletos de felicidad. Como todos sabemos, las vacaciones conllevan una buena planificación de los desplazamientos hacia los lugares elegidos. Y, como es habitual, éstos suelen hacerse en su mayor proporción, utilizando los vehículos privados y además, de forma masiva que la DGT traduce, y siempre me pregunto por el mecanismo calculador, en millones de vehículos que se desplazan y de usuarios que viajan en ellos. Lo cierto es, que al margen de lo cuántico, la masa de desplazados es ingente y siempre preocupante ya que el este movimiento compulsivo siempre conlleva la posibilidad del error y del accidente. Como contrapartida, lo que se intenta en cualquier operación salida-retorno, es reducir al mínimo la accidentalidad acompañada de una adecuada fluidez y seguridad en los desplazamientos. Como siempre y de forma persistente, la Administración, a través de la DGT, asociaciones de usuarios, medios de comunicación y otros muchos agentes sociales, insisten e insistimos en algunas medidas preventivas que nos acompañen en las salida y retornos de las vacaciones. Medidas alejadas de la moralina y el simple consejo, que calen en el interior de cada persona que se desplaza. Porque uno se pregunta si verdaderamente estas campañas llegan al conocimiento de los destinatarios y, más aún, si son realmente eficaces, ya que todos los años contamos con el drama de los accidentes y las secuelas que producen. Es así, como constatamos la cantidad de sueños rotos y llenos de ilusiones que quedaron en el asfalto. Teniendo como referencia las mismas causas que constantemente se han vaticinado y recordado, pero que rebotan en la mente y en el corazón de muchos insensatos: exceso de velocidad, distracciones, ingesta de alcohol, no planificar debidamente el viaje, no utilizar los sistemas de retención, olvidarse de poner el coche a punto o de revisar los neumáticos… y que se pueden ver incrementadas, si se añaden las condiciones climáticas adversas y conducimos como si todo fuese normal. Es así como las vacaciones entran dentro del mundo de los sueños del ser humano. ¡Todos soñamos con ellas y de forma insistente! Dicen los que entienden de sueños, que éstos se conforman de los pensamientos del soñador. En consecuencia, que es muy difícil, si no imposible, interpretarlos si no se conoce al soñante. Que para reconocer su significado, es necesario conocer los "antecedentes" de la persona. Por esta misma razón, uno piensa que para que se produzcan los buenos sueños vacacionales, lo importante es que el soñador tenga bien despiertos los sentidos y las capacidades viales para estar adecuadamente informado, formado y educado. Pues de nada le servirá tener la cabeza llena de pájaros, salir alocadamente, pensando solamente en cumplir los sueños deseados para los días disponibles y asignados al asueto, relajación, descanso o diversión. Los sueños se pueden ver truncados por una simpleza reflejada en una distracción, imprudencia o exceso en la norma establecida. Pero también se podrán ver rotos, por el comportamiento de un inconsciente y falto de ética que pueda ocasionar en alguno de nosotros una pesadilla o sueño fatal, sin olerlo ni quererlo.. Así pues, la operación salida y retorno de las vacaciones reclama de todos una fuerte dosis de participación, compromiso y responsabilidad. Esta voluntad colectiva, por querer hacer las cosas bien, facilitará que los sueños de cada uno de nosotros se hagan realidad. ¡Felices vacaciones!

1 comentario:

Lígia Guerra dijo...

Que o "coelhinho" venha recheado de momentos saborosos e que a chama de sua inspiração se renove e a cada dia, produzindo os mais belos frutos...

Com carinho,
Lígia