martes, 21 de junio de 2011

Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020


Foto: M. CASTAÑO. Una calle de Alicante.
 Medidas que salvarán vidas

Conducción acompañada, caminos escolares seguros, cursos de conducción segura para coches y motos, promoción del intercambio y alquiler de sillitas, alcolock para algunos... Son algunas medidas de la nueva estrategia para salvar vidas.
Reducir el número de fallecidos y heridos graves en carretera a lo largo de esta década es el objetivo de la Estrategia 2011-2020, que ya ha recibido el visto bueno del Consejo Superior de Tráfico y espera ser aprobada en Consejo de Ministros. Y es que, aunque se mantiene el liderazgo político de la Dirección General de Tráfico (DGT), el nuevo plan requiere una estrecha coordinación ministerial y plantea medidas que deberán abordar las comunidades autónomas y ayuntamientos, así como otras instituciones y colectivos.
Los principales ejes de trabajo para la elaboración de la estrategia han sido un exhaustivo análisis de los problemas de la seguridad en España y en Europa, un modelo de participación público-privado, social y territorial, y la aportación de expertos nacionales e internacionales. La diagnosis se ha basado en seis pilares: las directrices europeas, la evaluación del plan anterior, el diagnóstico de la situación actual de la seguridad vial en España, las prioridades políticas, la consulta de los agentes sociales público-privados y las buenas prácticas.
Con el plan anterior (Plan Estratégico de Seguridad Vial 2005-2008) se consiguió en 2008 el objetivo de reducir el 40% el número de fallecidos, y en 2010 se había superado el 53%. Una de las claves ha sido el cambio de comportamiento de los usuarios, consiguiéndose unos niveles de seguridad homologables a los de los países europeos mejor situados en aspectos como uso de cinturón y casco, velocidades medias y consumo de alcohol.
Asimismo, se han identificado, a partir de datos de accidentalidad, un conjunto de problemas que han permitido identificar los colectivos y temas claves. Para ello se han analizado también las políticas de seguridad vial de otros países y sus resultados, por lo que la Estrategia pone el acento en colectivos como niños, jóvenes, mayores, peatones, ciclistas, motoristas; y en temas clave como alcohol, drogas y medicamentos, zona urbana, furgonetas, carreteras convencionales, desplazamientos in itinere, transporte de mercancías y viajeros, velocidad...
Cero niños fallecidos sin sillita. La Estrategia plantea que en 2020 no haya ningún niño que haya fallecido en un vehículo sin utilizar un sistema de retención infantil. Se trata de un objetivo ético para este colectivo, en el que, en los últimos seis años, se ha reducido su mortalidad en un 60%. Para ello, se trabajará en proporcionar caminos escolares seguros, mejorar el uso de los sistemas de retención e impulsar la educación vial.
Jóvenes más concienciados. Mejorar la formación y concienciar en los riesgos de la conducción de los conductores más jóvenes es otro de los objetivos de la Estrategia para lograr una reducción del 25% de los conductores de 18 a 24 años fallecidos y heridos graves durante los fines de semana. Precisamente, el 45% de esas muertes se producen en sábado y domingo, mientras que para el resto es del 34%. Aunque este colectivo es el que más ha reducido el porcentaje de fallecidos (63%), sigue teniendo la tasa más alta por millón de habitantes.
Mayores: autonomía y seguridad. Crece el colectivo de mayores de 64 años, y su mortalidad como conductores (5,1%) es superior a otros grupos. Se realizará un seguimiento de sus capacidades para la conducción y se habilitarán espacios seguros de movilidad para mayores.
Reducir los atropellos. Su siniestralidad ha disminuido en torno al 40% entre 2003 y 2009. No obstante, se ha reducido un 10% menos que la media, pasando a suponer un 14,6% de la cifra total de fallecidos, al 17,3% en 2009. Entre otras actuaciones sobre este colectivo, se pretende promover los desplazamientos a pie como modo de movilidad eficiente y proporcionar espacios seguros para los peatones.
Movilidad segura en las ciudades. Para conseguir una movilidad segura de los usuarios más vulnerables en las ciudades, se adaptarán las normas a las nuevas necesidades del ámbito urbano y los ayuntamientos proporcionarán espacios y entornos públicos seguros.
Más ciclistas sin que aumente su tasa de mortalidad. Para proporcionar un desplazamiento seguro de estos usuarios, teniendo en cuenta que habrá un millón más de usuarios en la próxima década, se promoverán los desplazamientos en bicicleta como modo de movilidad eficiente, se mejorará la capacitación y actitudes de los ciclistas, y se les proporcionarán espacios seguros.
Motoristas: menos muertos. En los últimos seis años se han incrementado un 19% los fallecimientos de los usuarios de motocicletas, aunque desde 2007 se ha producido un cambio de tendencia que se debe mantener. Algunas de las medidas que se pondrán en marcha serán lograr comportamientos más seguros e incrementar la seguridad que ofrecen las carreteras a los motoristas.
Carreteras convencionales que ayuden. En estas vías se registran casi el 36% de los accidentes con víctimas (2009), pero el 60% de los fallecidos. La realidad es que intersecciones e incorporaciones se encuentran al mismo nivel, los trazados son antiguos y hay muchos tramos montañosos. Para rebajar la siniestralidad, se incorporarán diseños con medidas de bajo coste y alta efectividad y se incrementará la vigilancia.
Empresas y cultura de seguridad vial. En 2009, más del 71% de los accidentes laborales con víctimas se produjeron al ir y volver del trabajo o durante el mismo, con 170 fallecidos. Para reducirlos, se trabajará para lograr una intervención activa de las empresas en los accidentes tráfico, y mejorar el conocimiento sobre este tipo de accidentes; además se mejorará la capacitación y habilidad de los conductores profesionales.
Bajar del 1% la alcoholemia. La tasa de positivos se ha reducido, situándose en 1,8% en los controles preventivos frente al 4,2% en 2003. Además, los fallecidos que habían consumido alcohol han pasado del 35% en 2003 al 30% en 2009. Reducir al máximo la conducción bajo los efectos del alcohol es un gran reto para esta década, para lo que se desarrollarán acciones preventivas y de control del consumo al volante de alcohol y otras drogas.
Velocidad: reducir los excesos. El 14 y 18% de los accidentes mortales en autopista y autovía son, respectivamente, por exceso de velocidad. Se pretende reducir el 50% de los excesos de más de 20 km/h, ya que está demostrado científicamente que una reducción del 5% supone una disminución del 20% de los accidentes mortales y del 10% en los accidentes con heridos.
Ver reportaje completo en la revista interactiva DGT.

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