sábado, 29 de diciembre de 2012

POR UNA MOVILIDAD SEGURA EN EL 2013

MANUEL CASTAÑO. 29-12-12

Parece ser común a la mayor parte de los seres humanos, dedicar ciertos momentos vitales a la valoración de los hechos, acontecimientos y situaciones personales que inciden en la cuotidianidad, con el fin de reflexionar, sacar conclusiones y hacer propuestas de mejora. Si hay algún momento propicio para dedicarse a estos menesteres filosóficos, no cabe duda que el final de cada año suele ser el favorito. Es posible, que marcado por esta tendencia universal, la columna de hoy trate de responder a ese análisis, valoración general y personal sobre los aspectos más significativos del tráfico y los deseos de su mejora para el año venidero.

Es así como la DGT también ha puesto los primeros cimientos para el noble objetivo de reducir la siniestralidad a los niveles más bajos posibles. Como en años anteriores, la "Operación Navidad 2012/2013" diseñada se ha ido desarrollando en tres fases, coincidiendo con las tres festividades mas importantes de estas fechas: Navidad, Año Nuevo y Reyes. Pero, ¿Es suficiente con estas campañas para conseguir que los accidentes no provoque tanta morbilidad, mortalidad, destacando que ocasionen el 30% de las lesiones medulares o que sean la primera causa de muerte en las edades comprendidas entre los 16 y los 35 años ?

Me temo que estarán conmigo en negar la mayor y en admitir que las campañas son necesarias y válidas para recordar e insistir en factores de riesgo importantes, pero que la seguridad ha de sustentarse en el conocimiento, interiorización y cumplimiento de las normas por parte de los usuarios de las vías. Si la ciudadanía asumiese las campañas con carácter permanente, lograríamos que cada uno de nosotros controlase al vehículo que conduce y que se controlase así mismo como conductor, viajero o peatón. Porque de este modo, no solamente conoceríamos las normas, sino que seríamos capaces de aplicar las medidas adecuadas a los momentos, circunstancias y solventar todos los factores de riesgo, pero sobre todo  aquellos que conllevan mayor peligro de accidente y sobre los que no debemos bajar nunca la guardia: la velocidad inadecuada al estado del conductor, de la vía, del vehículo o del medio ambiente; el consumo de alcohol y otras drogas que ha de estar reñido con el manejo de vehículos; el mal uso o ausencia de los cinturones y sistemas de retención infantil; el consumo de fármacos que nos impiden conducir con seguridad; restar importancia a los elementos distractores o no conducir de forma eficiente, ecológica y segura.

He mencionado, pasando sobre puntillas, que la seguridad se fundamente sobre todo, en el factor humano, en las personas y, en especial, sobre los conductores. Pues bien, resalto que la seguridad conlleva dos momentos que deben actuar simultáneamente: conducir el vehículo con destreza y conducirse a uno mismo con fuertes niveles de autocontrol, respeto, solidaridad, comprensión, empatía, tolerancia, y otra serie de valores, que reflejen nuestra responsabilidad compartida en ese escenario común para la movilidad segura.

En consecuencia, la mejor campaña que le podíamos anunciar para el 2013  sería la de que todos estamos dispuestos a sumar esfuerzos de conducir y conducirnos adecuadamente y de forma responsable. Dispuestos a restar, de forma eficiente,  no solamente la posibilidad del siniestro, sino también las secuelas que se derivan de cada uno de ellos. Porque la clave de la seguridad, no ha de estar centra exclusivamente en una campaña que se nos recuerde algunas normas o riesgos, pues si los usuarios de las vías no la racionalizamos e interiorizamos para ponerlas en práctica, de poco servirá y habremos perdido un año más la posibilidad que se nos brinda a todos de seguir luchando por ese noble objetivo de reducir a cero los accidentes.

 

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