MANUEL CASTAÑO PAARDO, 12, 11,12
Dentro de lo que normalmente se consideran factores de
riesgo para la seguridad Vial, el tema de la importancia e incidencia de la
iluminación, relacionada con la visibilidad, los claros y oscuros, no despierta
gran interés y pasa bastante desapercibido en la Seguridad Vial.
No me quiero centrar en el recorrido histórico de la
evolución del sistema de encendido en los vehículos de todo tipo, porque esto
sería monopolizar el todo por las partes, que si bien es de gran incidencia, no
es exclusivo de otras vertientes de luces y sombras.
Así pues, es rentable enfocar este tema con una visión de
conjunto y un tratamiento sistémico o de interacción entre todos los elementos:
las luces y sombras en la visión del conductor, en los sistemas de encendido de
los vehículos, en las condiciones climáticas y la nocturnidad, en los elementos
reflectantes, en las condiciones de las infraestructuras y los comportamientos
de los usuarios de las vías en calidad de peatones o conductores, así como la
importancia de las revisiones periódicas en los Centros de Reconocimiento
Médico.
Y es que la iluminación y la mesóptica, tanto en los
vehículos, en el entorno como en las mentes de las propias personas, inciden
positiva o negativamente en la accidentalidad. Esto es lo que viene a demostrar
el informe realizado recientemente por RACE al resaltar, entro otras ventajas
de la buena visibilidad, que el hecho de cambiar el horario de verano a
invierno, con el incremento de las horas de nocturnidad, el porcentaje de
fallecidos por la noche se ha incrementado en un 19%, con lo cual queda
demostrado que la carencia de iluminación es un factor importante para el
riesgo o para la seguridad.
El sistema de alumbrado de los vehículos es el elemento fundamental
de seguridad activa, sobre todo cuando desaparece el nivel deseado de
iluminación y la carencia de visibilidad por circunstancias como la niebla, la niévenla
lluvia, el humo, la tormenta, el inicio del crepúsculo y la nocturnidad. Porque
no solamente el objetivo del el conductor es subsanar la carencia con mayores
aportes de iluminación, también el conductor debe pensar en las estrategias y
medios que le garanticen que así será mejor visto por el resto de conductores.
Tan importan es ver, como hacerse ver. ¡Cuántos accidentes se producen por arrollar
a un vehículo que estaba mal estacionado, señalizado e iluminado, al haber
sufrido una avería! Y no vale con llevar unos buenos sistemas de alumbrado de Night
Gide, Xenon o de tecnología LED, si los sistemas no están revisados y reglados
adecuadamente. Hace falta la interacción de la persona, el medio y el vehículo.
Pero el principal factor de riesgo o de seguridad reside
en el ser humano en calidad de peatón o conductor. Los peatones que transitan
por las vías sin hacerse ver, se juegan la vida por una simpleza tal como levar
ropa clara, un reflectante o una linterna que le sitúe o avise de su presencia.
Y lo mismo ocurre con los ciclistas y ciclomotoristas para quienes la seguridad
nocturna pasa por equipar al vehículo y a ellos mismos de esos pequeños
detalles que, además de baratos son una herramienta clave para ver y hacerse
ver: las luces y reflectantes.
Finalizando, haré una referencia
sucinta a la importancia que juega en lo que venimos relatando, la buena o mala
visibilidad de los conductores y sobre todo con el incremento de riesgo en las
condiciones de menor luminosidad, al referirme al informe citado ut supra, que refleja
que el 73%
de los encuestados
manifiestan que los Centros de Reconocimiento Médico no hacen bien sus deberes
a la hora de medir los ocho aspectos o capacidades que demuestren la calidad
visual del conductor. Las revisiones, particulares u obligatorias para poder renovar
un permiso, cuando menos deben ajustarse al Reglamento, porque en ello nos va
la propia seguridad y la de los demás. Estos centros deben actuar con más
rigor.
Precisamos peatones que se hagan
ver y conductores que tengan a punto los sistemas de iluminación de su
vehículo, pero sobre todo personas que tengan las luces suficientes para tener
en perfecto estado sus ojos, porque tan importante es ver bien como hacerse
ver.